Creo que mi madre es la culpable. Definitivamente, ella me enseñó a ser valiente y a perseguir mis sueños. Era constante, inquieta y curiosa, y yo la acompañaba en cada paso, mirando y aprendiendo.
Ser emprendedora no es fácil. Comencé de cero, visitando amigas, vecinos y empresas con una maleta llena de vestuario y joyas. Mi auto se convirtió en una verdadera bodega sobre ruedas.
La que está en este rubro sabe exactamente de lo que hablo. A lo largo de este camino, he tenido el placer de conocer a personas increíbles, desde clientas y clientes hasta proveedores y colaboradores. He aprendido mucho de cada uno de ellos y he tenido la oportunidad de crecer como persona y empresaria.
Agradezco a la vida y a todas las energías que me rodean por brindarme esta oportunidad increíble. Y agradezco a cada uno de ustedes por seguirme, por dar un like, por sus comentarios y por toda la buena energía que recibo día a día.